Una reprogramación bien hecha mejora potencia y respuesta respetando los límites del motor y guardando siempre una copia del software original. Antes de modificar la ECU, el vehículo debe estar mecánicamente sano.
Es importante revisar turbo, inyección, temperaturas, presión de combustible, embrague y transmisión. Una avería existente puede hacerse más evidente después de aumentar el par.
La calibración debe adaptarse al combustible, al uso y a los componentes reales del coche. No necesita la misma configuración un vehículo de trabajo que uno destinado a conducción deportiva.
Desconfía de soluciones genéricas y promesas exageradas. Cada coche necesita un ajuste razonable, pruebas posteriores y la posibilidad de volver al archivo original.