Los trayectos cortos dificultan que el filtro de partículas alcance la temperatura necesaria para regenerarse. El proceso puede interrumpirse repetidamente y aumentar poco a poco la carga de hollín.
Cuando sea posible, realiza periódicamente un trayecto continuo con el motor a temperatura normal y evita apagarlo si notas ralentí elevado, ventiladores activos o consumo instantáneo diferente, señales habituales de regeneración.
Usa el aceite especificado por el fabricante y atiende pronto cualquier fallo de calentadores, termostato, inyección o sensores. Todos ellos pueden impedir una regeneración correcta.
Conducir por carretera ayuda, pero no repara un filtro lleno de ceniza ni una avería activa. Si aparecen avisos o pérdida de potencia, conviene diagnosticar antes de forzar el vehículo.