El mando a distancia y el inmovilizador son sistemas relacionados, pero no idénticos. Por eso una llave puede abrir las puertas y, aun así, no ser reconocida al intentar arrancar.
La causa puede estar en el transponder, la antena lectora, la sincronización, el bloqueo de dirección, el módulo de arranque o una tensión de batería demasiado baja.
Antes de programar una llave nueva comprobamos los errores, probamos la segunda llave si existe y revisamos si el vehículo autoriza el arranque. Esto evita culpar a la llave cuando el problema está en otra unidad.
Una diagnosis correcta permite decidir si basta con reparar el mando, volver a sincronizar, programar otra llave o reparar el sistema de inmovilizador.